Posted by: Federico Greslebin : Category:
Ecologia
Septiembre es el preludio a la reproducción de gaviotas en Península Valdés y coincide con la mayor densidad de ballenas en el área. Los ataques de gaviotas a madres con cría se observan a toda hora desde cualquier sitio en los Golfos Nuevo y San José, desde el mar y desde la costa. Año a año se agrava una situación que, originada por el hombre, sigue su propio camino natural (o antinatural según se lo vea). A este cuadro de cierto y objetivo dramatismo se suma ahora otro mucho peor: ninguna de las acciones que podrían mitigar el tema son llevadas a cabo por las autoridades de aplicación. Prometidas, e inclumplidas.
1. El consabido, publicado y publicitado plan de acción de manejo de gaviotas autopromocionado por el gobierno provincial nunca fue llevado a cabo. Incluso cuando se publicó en boletín oficial, cuando se hicieron declaraciones públicas en todos los medios, o cuando la Argentina a través de cancillería promocionó el hecho frente a la Comisión Ballenera Internacional y fue felicitada.
2. La remediación de basurales a cielo abierto, aplaudida a rabiar por muchos entre los que nos incluimos, tampoco se llevará a cabo. No en forma total y necesaria.
3. Los descartes pesqueros en alta mar siguen su rumbo, solo mitigados por la propia crisis pesquera, que de reactivarse volvería al punto inicial.
Ante este escenario, la conclusión es irremediable, las ballenas, y las gaviotas porque no, están a su suerte.
Igual que nosotros (roguemos que el viento norte no nos traiga su dosis habitual de Fl, Brea, dioxinas, toxinas y ceniza)
Estamos a tiempo? Siempre estamos a tiempo, pero en estos temas donde además de la salud ecosistémica, también está en juego la salud humana, cada día que pasa es más difícil una solución. Cabe la pregunta, cuando se habla del pasivo ambiental de las empresas, será equivalente al pasivo ambiental de los funcionarios públicos que no se desempeñan correctamente en sus tareas?
foto: una gaviota cocinera se alimenta de la piel de un cachorro de ballena franca austral en El Doradillo
Fuente: http://bioreporte.com