En este programa Alejandro Carribero, Biólogo y investigador asociado al Ecocentro participó con el resultado de su investigación y nos acompaño a lo largo del programa aportando información en cada entrevista realizada a los expertos.

En septiembre, con la coordinación de Diego Taboada y el fotógrafo John Atkinson, realizaron el relevamiento fotográfico anual con el avión Porter Pilatus de la Armada Argentina y su excelente tripulación y equipo de apoyo técnico. Contaron al menos 451 ballenas incluyendo 162 crías, lo que indica que las ballenas que nos visitan este año forman una de las dos cohortes grandes que componen esta población. El objetivo de estos relevamientos no es el conteo de animales, sino su foto identificación. Por lo tanto la técnica de vuelo empleada es diferente a la usada durante un conteo. Hay muchas más ballenas en la Península que las que contaron en los relevamientos.

Mariano Sironi, junto a un gran equipo de observadores continúo monitoreando la frecuencia de ataques de gaviotas sobre las ballenas francas. Los ataques reducen la calidad de vida de las ballenas en Península Valdés, y el aumento en su frecuencia es un problema que nos preocupa. Por ejemplo, en Playa La Adela en el Golfo Nuevo, la frecuencia de ataques creció de 12% en 1995 a 26% en 2005. Las autoridades de manejo de la fauna local deben trabajar activamente para reducir estos ataques que alteran notablemente el comportamiento normal de las ballenas.


Foto: El Guardafauna Marcelo Franco en su puesto de Punta Loma.
El programa se inició en el año 2003, y surgió con el objetivo de obtener una línea base sobre el estado sanitario de las ballenas Franca, determinar su susceptibilidad a enfermedades y disturbios ambientales y establecer causas de mortalidad que afectan a esta población. Las organizaciones no gubernamentales Wildlife Conservation Society (WCS), Whale Conservation Institute (WCI), Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), Fundación Patagonia Natural (FPN) y ,desde el año 2005, la Fundación Ecocentro han trabajado en forma conjunta para conseguir recursos financieros y humanos para este programa, que hasta el momento ha desarrollado cuatro años consecutivos de monitoreo y estudio. El programa es financiado por el US National Marine Fisheries Service, organismo gubernamental de los Estados Unidos responsable de la protección de la Ballena Franca del Norte y la fauna marina en general. En nuestro país, el proyecto cuenta con el apoyo logístico de la Dirección de Conservación de Chubut, la Administración del Área Protegida Península Valdés y la Prefectura Naval Argentina. Sus integrantes han desarrollado un protocolo para evaluar la salud de las ballenas Franca, que ha permitido tomar medidas y muestras de tejidos de 108 ballenas que vararon en Península Valdés entre 2003 y 2006. Idealmente, los programas de este tipo deben continuar en el largo plazo para contemplar cambios ambientales que pueden influir en la salud de las poblaciones silvestres y el medioambiente. Actualmente, la población de ballenas de Península Valdés es considerada una de las más grandes del mundo para esta especie, con una estimación mundial cercana a los cinco mil individuos y una tasa de crecimiento anual del 6,9 por ciento.

Entrevistamos a el guardafauna Marcelo Franco quien colabora en el programa junto a Nadia Mohamed, coordinadora de campo del programa, quien trabaja junto al biólogo Juan Emilio Sala.
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Milko Schvartzman Coordinador de Campaña Ballenas de Greenpeace

En esta entrevista entre otras cosas señalaba Milko los planes del 2008 para impedir la caza de ballenas en la Antártida por flotas japonesas.
Esta es la noticia sobre lo que lograron hace pocos días los activistas de Greenpeace a bordo del buque Esperanza.
Greenpeace impidió a los balleneros japoneses cazar en la Antártida
Greenpeace anunció que impidió a la flota de balleneros japoneses capturar a cetáceos en la zona protegida de la Antártida, al perseguir a los seis pesqueros sin cesar hasta que abandonaron el área.La activista Carly Thomas, de Greenpeace, señaló que mantendrán al navío “Esperanza” en la zona por si el buque nodriza japonés “Nisshin Maru” regresa, según la radio australiana ABC. “Pondremos nuestras embarcaciones y a nosotros mismos en lanchas neumáticas entre los arpones y las ballenas para impedir que disparen”, aseguró Thomas.Además de Greenpeace, el Gobierno de Australia también vigila este año a los balleneros japoneses desde la nave “Oceanic Vicking” y recopila pruebas gráficas. Ante la acción australiana, el Gobierno de Japón suspendió la caza de 50 ballenas jorobadas que inicialmente había autorizado capturar este año.No obstante, Japón continúa con el controvertido programa científico que le permiten capturar unas 850 ballenas minke y medio centenar de ballenas de aleta al año. Noruega es el único país del mundo que autoriza la pesca comercial de cetáceos, pero Japón e Islandia cazan más de 2.000 ballenas al año alegando que son para fines “científicos”, lo que, según las organizaciones ecologistas, es una forma encubierta de realizar capturas comerciales.
María Dolores Torregiani (Noné)
directora del Club de Ciencias de Puerto Madryn
Nos relató como fué la última campaña realizada en Puerto Madryn en defensa de las ballenas, recalcando además, que paradojicamente la ciudad que mas beneficios recibe gracias a la visita de este gigante no existen movilizaciones como la recordada en esta entrevista.

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Entrevista a Miguel Iñiguez quien representa a Argentina ante la Comisión Ballenera Internacional

Miguel A. Iñíguez es Presidente y Socio fundador de la Fundación Cethus. Se dedica a los cetáceos desde 1984 y su especialidad son los delfines, orcas y toninas overas.
Es Naturalista egresado de la Escuela de Naturalistas de la Asociación ornitológica del Plata. Tiene una Maestría en Educación Ambiental (Málaga, España).
Autor de dos libros: ” Orcas de la Patagonia Argentina” (1993) y ” Toninas overas, los delfines del fin del mundo” (1996).










